martes, 12 de marzo de 2019

Reflexión | El almendro malabar de la playa.

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Seguramente alguien tiro esa almendra a la orilla de la playa, con el paso de los días se aferró a la arena y el roció de las noches humedecía el lugar y la hizo germinar.
Al principio solo era un brote, al paso de los días ya era un joven almendro,  un tallo delgado y hojas muy tiernas. Pasaron los años y lo volví a ver, era grande y frondoso, solitario a la orilla de la árida playa.

Su gran sombra servía de refugio para todo aquel que buscaba descansar mientras admiraba el espectáculo del atardecer. No había tormenta que lo derribara, no había humano que lo dañara, no tenía competencia. Era un almendro feliz.

Hasta que un día crecieron dos palmeras de coco, muy cerca de él. Todas las mañanas, se burlaban de la soledad del almendro y juntas lo criticaban de su gran desgracia, porque ellas estaban en tierra firme y llena de nutrientes y tenían un dueño que a diario las regaba, en cambio el almendro estaba en la arena compuesta de conchitas y sal, no tenía dueño ni quien se preocupara por él.

Así soportó las habladurías durante muchos meses el almendro, hasta que un día las palmeras estaban calladas y tristes, era sorprendente, porque ellas a diario hacían mucho ruido, así que el almendro no dudó en preguntar si estaban bien.

Apenadas y sin consuelo, le contestaron: “estamos muy tristes porque nuestro dueño quiere derribarnos porque somos estériles, nunca daremos cocos, no servimos para nada.”

El almendro sintió lastima por ellas, y sólo les contestó: “cuanto lo siento, ojalá su dueño las quiera por su sombra y por lo que son, no por lo que dan, ahora entiendo que de todas las palmeras que están alrededor, ustedes eran las únicas que necesitan llenar un gran vacío.”

Reflexión

El almendro se adaptó a vivir en un suelo diferente al que está acostumbrado, se aferró a la vida y no necesitó de alguien que lo regara, extendió sus raíces lo más profundo para obtener siempre agua. Decidió no escuchar, ni discutir por habladurías. Ofreció sombra sin nada a cambio. Deberíamos de aprender de él.

La gente que más te critica, que sólo observa tus errores, que se ríe de tu desgracia y que quiere verte infeliz, sabe disfrazar su gran vacío existencial por medio de la envidia. Así que te comparto 50 frases que puedes utilizar con gente envidiosa.

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