
Hay lugares que nacen con una idea muy clara.
Este no… Este rincón nació el 14 de abril de 2018 con una simple
necesidad: escribir.
Con el tiempo intenté convertirlo en muchas cosas.
Quise que fuera un espacio para estudiantes. Después un sitio sobre
desarrollo personal. También hablé de productividad, propósito, emociones y de
todo aquello que, en ese momento, creía que debía enseñar.
Mirando hacia atrás, creo que el blog nunca estuvo perdido.
La que se perdió fui yo.
Pasé años buscando la estructura perfecta, el nicho correcto, la
estrategia ideal y la siguiente gran idea.
Mientras tanto, escribía cada vez menos.
Hasta que un día entendí algo curioso.
Las plataformas viven actualizándose.
Los algoritmos cambian.
Las tendencias aparecen y desaparecen.
Y yo llevaba demasiado tiempo intentando cambiar al mismo ritmo.
Como si vivir en constante beta fuera una virtud.
No lo era.
Entonces recordé una escena muy sencilla.
Cada mañana, una pareja de pajaritos llegaba al balcón de mi casa a
cantar.
Durante mucho tiempo pensé que iban a despertarme.
Una semana salí de viaje y mi mamá me contó que los pajaritos seguían
llegando todas las mañanas.
Cantaban igual.
Aunque yo no estuviera.
Y entendí algo que todavía intento aprender.
Ellos no cantaban para que alguien los escuchara.
Cantaban porque esa era su naturaleza.
Quisiera escribir de la misma manera.
No porque un algoritmo lo premie.
No porque un artículo se haga viral.
Sino porque escribir sigue siendo la mejor forma que conozco de entender
la vida.
Por eso decidí regresar al lugar donde todo comenzó.
Este blog ya no quiere ser una enciclopedia.
Quiere ser una mesa.
Un café servido.
Una conversación sin prisas.
Aquí encontrarás las Conversaciones de Café: reflexiones nacidas
de cosas tan cotidianas como una lluvia de julio, una caminata, una receta, una
conversación o una pregunta que apareció sin pedir permiso.
No pretendo tener respuestas para todo.
Sólo escribir lo suficientemente honesto para que, de vez en cuando, alguien
piense:
"Eso mismo me ha pasado a mí."
Soy Sandra Jeanette Gómez.
En casa me dicen San.
En internet muchos me conocen como Sandiyiz.
Y este rincón es el lugar al que siempre termino regresando cuando
necesito poner en orden lo que pasa por mi cabeza.
Si llegaste hasta aquí, toma asiento.
El café ya está servido.
La conversación apenas comienza.