lunes, 1 de octubre de 2018

¡No son mis creencias, mi empleo es el problema!


Cuántos de nosotros solemos culpar nuestro empleo pero en realidad nosotros somos el problema. Digamos que tu trabajo es un fastidio y crees que tu “trabajo es una lata”. Pero ¿qué pasaría si solicitas un trabajo que podría ser divertido?

a) No te lo darán porque considerarán que no eres divertido, o
b) Te lo darán y te las arreglarás para hacerlo aburrido.

En cambio si pensaras que “el trabajo es divertido” y estás en un empleo sin futuro y monótono, llegará el momento en que dirás: “esto es degradante para mi espíritu y contrario a todas mis creencias. No puedo permanecer aquí un día más”. Tus creencias más elementales te conducirán con toda seguridad a algo mejor.

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“Pero no entiendes” “No es mi sistema de creencias. En realidad es mi empleo. No gano suficiente en mi empleo.”

Entonces ¿por qué estás trabajando ahí? … ¿A caso crees que es lo único que puedes hacer?
Cambia lo que crees y conseguirás un nuevo empleo, iniciarás un negocio de medio tiempo, arreglarás tu situación financiera, adquirirás nuevos conocimientos y obtendrás un ascenso.
No te dejas llevar por una nota amarillista del periódico, que son muy comunes encontrarlas: “la situación laboral es difícil”. La prosperidad requiere que seas dueño de tus pensamientos sin importar lo que opinen los vecinos o el periódico.

¡Pero ya enserio, mi salario es muy bajo y fijo! ¡Tranquila! Con salario o sin él, tus creencias determinan tu prosperidad. Tengo un compañero de trabajo que es mi jefe y tiene un sueldo doble al mío, quien a la mitad de la quincena necesita de su tarjeta de crédito para pagar el desayuno y las cuentas de su casa. Y en cambio yo, divido mi sueldo para que me alcance para toda la quincena y ahorro una parte ¿ves la diferencia? 


Las personas que han ganado la lotería, ilustran claramente como los sistemas de creencias controlan su prosperidad. Estas personitas creen que el dinero resolverá sus problemas. Sin embargo, al cabo de unos años la mayoría adquiere deudas mayores de las que tenían antes de recibir su premio. ¿A qué se debe esto? A que un sistema de creencias que dice: “Siempre estoy quebrado”, es capaz de acabar con un millón de dólares en un instante.

E incluso puedes ganarte la lotería y quedar en bancarrota en poco tiempo. Ya que tu saldo bancario refleja tu sistema de creencias. Cuando tu imagen propia no va de acuerdo con tu saldo, resulta más fácil cambiar de saldo. Así de simple, lo que rige nuestras vidas no son las circunstancias externas sino los pensamientos.

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