Carecer de amor hacia uno mismo no es un problema estético; es una grieta
silenciosa que condiciona cada decisión y te empuja a aceptar infiernos
cotidianos por miedo a quedarte sola.
Lo he visto de cerca y, peor aún, lo he vivido en carne propia: cuando no
te amas, te vuelves el blanco perfecto para dinámicas abusivas, tiranías
laborales donde trabajas el doble a cambio de migajas de validación, y un
silencio cómplice que te destruye por dentro mientras intentas mantener una
sonrisa limpia ante el mundo.
No quererte refuerza hábitos que, tarde o temprano, te pasan una factura
devastadora en la mente y el cuerpo. Estos son los 10 problemas reales y
dolorosos que atraes cuando te olvidas de ti, explicados desde la vida real,
sin filtros ni anestesia.

¿Cuáles son los problemas que te atrae la falta de amor propio?
1 — Inestabilidad emocional.
Lo primero que se daña en nuestro ser, en nuestro cuerpo, es la mente. Vivimos tanto tiempo en la sombra, en el miedo, en la frustración y en el desespero por tener la atención de las personas que nos importan, que al final terminamos con un desequilibrio de emociones.
Sufrir inestabilidad emocional es un problema mayor, al que muchas
personas no le dan la importancia adecuada y evitan un tratamiento profesional,
llevándolas a cambios de humor constante, una depresión severa, ataques de
ansiedad y en algunos casos hasta el suicidio.
2 — Dificultad para tomar decisiones.
En serio hay personas que no saben tomar decisiones, sienten la atmósfera sobre sus hombros y se idealizan mil cosas que pueden suceder cuando están en una situación de elegir.
Le preguntan a los demás, qué opinan sobre eso que van a decidir, pero en
ningún momento generan un juicio propio y establecen una solución.
La mayor parte del día vivimos tomando decisiones y si permites que
alguien más decida por ti, estás cediendo tu poder, estás privando tu
desarrollo y crecimiento como humano.
3 — No saber poner límites.
Ya sé que te agrada ser el hada madrina de muchos o el genio de la lámpara para cumplir los caprichos de los demás…
Pero es momento de poner un tope en ese camino. Aprende a decir “no” y
aplícalo progresivamente a tu vida.
Cuando te proponen algo que no te gusta o que no quieres hacer, no tienes
porqué ceder. Si pones límites estás mostrándote que te quieres porque es una
manera de escucharte y de ser fiel a ti misma. Si te cuesta trabajo decir “no”,
comienza poco a poco.
Cuando no le marcas un límite a la gente, de alguna manera le estás
diciendo que tu vida no es importante.
Tienes que aprender a darte un lugar especial, eso evitará que abusen con
facilidad de ti, toda esa gente con la que convives.
La mayoría de los conflictos en la familia, en la pareja o con los
amigos, se debe a los límites que uno mismo se olvida de señalar.
4 — Dificultad para gozar de buena salud física.
La mayoría de la población batalla con este problema por falta de disciplina en los hábitos.
Para poder cuidar de tu salud física, necesitas amar tu cuerpo y no
permitir que algo o alguien te dañen.
Comienzas a sufrir cuando tu alimentación no es adecuada, cuando no hay
una rutina para ejercitar tu cuerpo, cuando las adicciones a las drogas o al
alcohol se apoderan de ti. Permites que todo esto ataque tu cuerpo porque no lo
amas.
La adicción al refresco o al café, también se consideran dañinas.
La palabra disciplina retumba en tu cabeza y así como entra, desaparece
[puedo amar el pan con café, consumirlos moderado y al mismo tiempo mi rutina
de ejercicios]. El amor por tu cuerpo es la clave.
5 — Miedo de hablar en público.
Cuando no te amas lo suficiente, te aterroriza expresarte, crees que tu opinión no es lo suficiente importante y prefieres guardar silencio, pasar desapercibida y aunque no estés de acuerdo con algo o alguien, lo reprimes.
Esa actitud con el paso del tiempo, te afecta. Reprimir todo lo que
sientes, te convierte en una persona con miedo, con vergüenza y pierdes la
confianza en ti.
Y tal vez pienses que no naciste para esto, pero reprimir tu voz te
convierte en una sombra.
Sin embargo hay quienes se aterrorizan frente a la gente, porque les
avergüenza su físico, su cuerpo, su forma de hablar.
Hace unos meses, en una clase virtual de administración que estaba
impartiendo, una alumna me dijo por mensaje: maestra no me pregunte delante de
mis compañeros porque me da vergüenza, se ríen de mi acento. A lo que yo le
contesté — ¿por qué debería de importarte lo que ellos digan? En voz alta, pide
respeto y opina sobre el tema. Después de ese día, era mi alumna estrella,
compartía su opinión sin miedo, abrazó su voz y aceptó su acento. ¡Eso es
amarse!
6 — Estancamiento profesional.
Carecer de amor propio, te hace dudar de tus habilidades y la capacidad que tienes para aprender y crear. Tu confianza disminuye y dejas de creer que tu trabajo tiene valor y que es un gran aporte para la sociedad.
Tu trabajo se convierte en una carga, se te complica establecer límites
en las condiciones laborales que te establecen, haces todo lo posible por
conservar tu trabajo aunque no te haga feliz. Soportas jefes prepotentes, te
roban tus ideas y las presentan como suyas. Te da miedo tomar riesgos. Te
sientes sin ganas de seguir allí, pero crees que no hay un futuro después de
ello.
Soportar jefes prepotentes que te roban las ideas o te obligan a hacer
dobles jornadas bajo amenazas veladas es la forma más cruel de estancamiento.
Te quedas ahí porque tu mente te repite que no vales nada fuera de esa estructura
corrupta. Romper ese ciclo requiere entender que tu valor no depende del puesto
glamuroso que tengas, sino de tu dignidad.
7 — Normalizar el maltrato.
Crees que el maltrato es una forma de demostrar amor, por eso existe el tóxico y la tóxica, el amor apache o los famosos amigos con derecho.
Tu concepto del amor está un tanto perdido. Esto te orilla a relacionarte
con personas dominantes que absorben tu identidad mientras tú crees que te
están protegiendo, que te “moldean” a su modo a base de insultos, chantajes o
incluso violencia física.
Recuerda que no es lo mismo compartir tu vida con alguien, que cederle
todos tus derechos. Tú también eres importante y mereces respeto.
8 — Desorden en las tareas.
Como bien dijo el psiquiatra Scott Peck, hasta que no te valores a ti misma, no valorarás tu tiempo. Hasta que no valores tu tiempo, no harás nada con él. Así que tu día se esfumará y no habrás avanzado.
Muchos hablan sobre la procrastinación sin analizar a profundidad cuál es
el verdadero problema por el que alguien no avanza en la realización de sus
tareas.
Lo más fácil es señalar de flojera o irresponsabilidad, sin embargo
cuando se vive en una etapa depresiva, las personas hacen todo por perder el
tiempo, porque en realidad nada les importa y la gente solo ve el defecto, pero
no el problema.
Justo esto sucede, cuando dejamos de sentir amor hacia uno
mismo. Llamar 'flojera' o 'procrastinación' a lo que en realidad es un
cansancio del alma es una total irresponsabilidad social. Cuando estás rota por
dentro, el desorden exterior es solo el eco de una mente que está intentando
sobrevivir al caos.
9 — Carencia del valor de la disciplina.
La disciplina es la base de todo objetivo. Cuando te planteas una meta, lo haces con la intención de lograrlo, pero si no tomas acción, el resultado jamás será positivo. Tienes que establecer un método, un proceso o una forma de cómo lograrlo.
Si a veces lo cumples y a veces no por diferentes razones que te obligan
a no hacerlo, tu objetivo se aplaza y tus metas no tienen fecha de llegada.
Este problema está muy ligado con el anterior, que es el desorden en las
tareas, cuando las cosas no están bien en el interior (mente y espíritu) es
complicado que estén funcionando bien en el exterior (nuestras acciones).
10 — Una baja autoestima.
Uno de los problemas más frecuentes y comunes: la baja autoestima, un fantasma que se apodera de tu mente.
Tener baja autoestima te lleva a percibir que eres una persona con
habilidades limitadas, con pocas cualidades y muchos defectos. Lo cual te hace
sentir un tanto menos que los demás y tu mente comienza a generar pensamientos
negativos de ti y de todo lo que haces, te auto-saboteas.
Comienzas a creer que no eres importante, que no eres capaz de hacer
algo, que no tienes los estándares de belleza e inteligencia, dejas de creer y
confiar en ti.
Y todo esto te desencadena más problemas de los que ya tienes por la falta
de amor propio.

Estos son los 10 problemas más frecuentes que sabotean tu vida cuando te
dejas en el último lugar.
El amor
propio real no se encuentra afuera, ni se
compra. Es un trabajo diario, silencioso y muchas veces incómodo de
reconstrucción.
Recuerda que cuando empiezas a vivir desde el respeto a tu propia
dignidad, tu mundo exterior cambia por consecuencia.
No te disculpes por sanar, ni por poner límites a lo que te hace daño. Tu
crecimiento solo habla de ti. Y tú, ¿en cuál de estos puntos te estás
abandonando hoy?