En el año 2010 conocí a una maestra en la universidad que además de ser economista, me habló sobre Louise Hay y sus afirmaciones. 

Voy a ser franca... al principio, no me llamó la atención el tema e ignoraba la importancia que tiene para nuestras vidas.

Conforme pasaban los días, sentí la cosquilla de investigar ¿para qué me servirían las afirmaciones positivas? 
¿Quiénes estaban detrás de esa ideología? 
¿Qué tipo de vida tenían?

Yo soy de las personas que no se casan con una sola idea, me gusta probar, comprobar si realmente funcionan en mi vida y si son funcionales para alguien más.

Después de dos años que comencé a investigar sobre el tema, determiné que las afirmaciones sirven para programar el subconsciente. 

Hay afirmaciones positivas y negativas. Gran parte de nuestra vida, escuchamos a diario más afirmaciones negativas, que provienen de los amigos, familiares o conocidos.

Pocas veces tenemos la virtud de escuchar una afirmación positiva hacia uno mismo, que provenga de alguien más.

¿A qué me refiero con esto? 
Que todos los días cuando somos niños, si algo hacemos mal, en las tareas de la escuela, por ejemplo, nuestros papás en vez de ayudarnos y explicarnos con palabras sutiles, nos dicen: ¡Eres un burro!. No sabes hacer nada. No sirves para hacer letras. Ni para eso sirves. Y muchos insultos más.

Mientras ellos creen que están haciendo el mejor papel de papás, el subconsciente del niño se está programando y comienza a creer en todas esas palabras y a actuar con esa programación. 

Eso es lo que sucede a la mayoría de los niños, nos programan con afirmaciones negativas, crecemos con un autoestima bajo, creemos que la vida es dura y todo lo que hacemos en su mayoría nos sale mal.

Algo muy curioso que me sucedió cuando era niña, es que mi abuela paterna siempre me decía: — que niña tan feita, flaquita y débil. En aquel tiempo, si me hacía sentir mal, me hacía llorar, e inclusive comencé a comer mucho para ser gordita y yo misma me insultaba. En mi adolescencia tenía inseguridad, con mi vestir y actuar, hasta que un día me dejaron de importar esas palabras, hacía ejercicio diario y me olvidé por completo de esas palabras, comencé a ser yo misma.

Al día de hoy me río de esa frase que solía decirme mi gran abuela, he sabido curar mi subconsciente, gracias a las afirmaciones positivas.

Una afirmación positiva, son los pensamientos constantes y repetitivos que tenemos. Es la forma más fácil y efectiva de programar nuestro subconsciente. A través del uso de esta técnica sencilla pero poderosa, te darás cuenta que están ocurriendo cambios muy positivos en tu vida.

Para que la afirmación sea efectiva, es importante que sea creada por ti misma, solo tú sabes las necesidades que presentas, los problemas por los que están pasando, una afirmación enfocada a una situación, a una emoción, es más efectiva, que una afirmación globalizada y creada por alguien que tenía una situación diferente a nosotros.

Somos lo que pensamos, actuamos por lo que somos. Así que es momento de considerar incluir las afirmaciones positivas en tu vida diaria.

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Algunas personas adoptan las afirmaciones de otros y las adaptan a la situación en que se encuentran, las escriben y repiten la escritura una y otra vez. Hay quienes la memorizan y la repiten a lo largo del día.

Otros prefieren crearlas, las memorizan y las repiten a lo largo del día. Pocos son, quiénes solo las repiten durante su meditación.

No importa de qué forma lo hagas, lo importante es que comiences a cambiar tus pensamientos, tus sentimientos y tus creencias, y que mejor que hacerlo por medio de afirmaciones positivas.
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